De pronto, supe que podía besar su cuello o la comisura de sus labios, con absoluta impunidad. Supe que me dejaría hacerlo, y hasta que cerraría los ojos, como enseña Hollywood.
miércoles, 2 de junio de 2010
Esperar que las cosas pasen es un autentico coñazo, mucho mejor es provocarlas.
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