De pronto, supe que podía besar su cuello o la comisura de sus labios, con absoluta impunidad. Supe que me dejaría hacerlo, y hasta que cerraría los ojos, como enseña Hollywood.
miércoles, 11 de agosto de 2010
Y yo sin saberlo
El mundo se ha vuelto loco y yo no me he enterado.
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